Más de 127 mil mexicanos renunciaron en 2024 por acoso laboral: así operan los compañeros tóxicos

Más de 127 mil mexicanos renunciaron en 2024 por acoso laboral: así operan los compañeros tóxicos

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2024, aproximadamente 127,950 personas renunciaron a sus puestos de trabajo en México debido al acoso o la discriminación que estaban experimentando, lo que representó un incremento de alrededor del 16% respecto al año anterior. Estas cifras revelan hasta qué punto la violencia laboral no solo daña a las personas, sino que también tiene un impacto directo en la rotación y estabilidad de las empresas.

Número de personas que dejaron su puesto de trabajo debido a la discriminación y acoso en México entre 2009 y 2024
Foto: Statista

En los entornos laborales, los conflictos se dan entre superiores y subordinados. Sin embargo, existe un fenómeno más sutil y dañino: los compañeros de trabajo tóxicos que buscan controlar la conducta, la identidad e incluso la imagen personal de otros colegas.

Al principio, estas dinámicas pueden parecer inofensivas. Una persona que intenta opinar sobre tu manera de trabajar, que da consejos no solicitados o que trata de imponerse aunque no tenga autoridad formal. Pero cuando descubre que no puede controlar tu independencia, el comportamiento escala: imitan tu forma de vestir, repiten literalmente tus palabras en reuniones y buscan apropiarse de tus ideas. Este acto de espejo no es casual: es un intento de invalidar tu individualidad y colocarte en un terreno de confusión.

Con el tiempo, cuando advierten que tampoco logran desestabilizarte con la imitación, pasan a la difamación y la exclusión social. Surgen rumores, comentarios malintencionados y actividades planificadas con la clara intención de aislarte. Lo que comenzó como una rivalidad encubierta se transforma en un mecanismo de hostigamiento laboral.

Estos patrones pueden vincularse a conductas obsesivas y rasgos de personalidad controladores, donde la frustración por no dominar al otro se convierte en una estrategia de desgaste. Este fenómeno se acerca al mobbing, una forma de acoso psicológico que busca aislar y quebrar la autoestima de la víctima dentro de la organización.