Ataques de jóvenes ligados a comunidades incel exponen expansión de discursos de odio y violencia misógina en México

Ataques de jóvenes ligados a comunidades incel exponen expansión de discursos de odio y violencia misógina en México

Entre septiembre y octubre de 2025 se registró una ola de ataques en México y Argentina cometidos por jóvenes vinculados a comunidades incel y masculinistas, cuyos discursos de odio contra las mujeres se propagaron en redes sociales. Casos como el de Lex Ashton en el CCH Sur y el feminicidio de Daniela Julieth en Zapopan mostraron un mismo patrón de radicalización: estética violenta, armas blancas. En otros casos, los agresores también han mostrado afinidad con figuras como El Temach, influencer que promueve el masculinismo y el antifeminismo. 

En pocas semanas de septiembre y octubre de 2025, una serie de homicidios y atentados violentos cometidos por jóvenes con perfiles y símbolos compartidos encendió la alerta pública: varios agresores se identificaron con discursos masculinistas, comunidades “red pill” o incel y prácticas culturales que glorifican la estética de la violencia. Los casos, concentrados en espacios educativos y comunitarios, mostraron un modus operandi recurrente —ingreso con el rostro cubierto o capucha, uso de arma blanca y una iconografía visual homogénea— y apuntaron a la existencia de un ecosistema digital que normaliza la misoginia.

El primer caso que marcó la secuencia sucedió el 22 de septiembre de 2025, cuando un joven identificado como Lex Ashton, de 19 años, ingresó al Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Sur (CCH Sur) en Coyoacán y apuñaló a su compañero Jesús Israel, de 16 años; la víctima murió y un trabajador del plantel resultó herido. Ashton fue detenido tras intentar huir y luego de permanecer hospitalizado por una caída desde un segundo piso; el 16 de octubre de 2025 fue vinculado a proceso por homicidio calificado y homicidio en grado de tentativa.

Lo que despertó mayor inquietud no fue solo la gravedad del ataque, sino la naturaleza del perfil del agresor: sus redes sociales exhibían aficiones relacionadas con temáticas oscuras, violencia simbólica y un discurso hostil contra las mujeres. En su cuenta de Facebook, con nombre similar al utilizado por el agresor, se compartieron imágenes de la sudadera que vestía ese día junto a una guadaña y dos navajas, acompañadas de la palabra punzante “Bloodbath” (baño de sangre). También publicó: “Escoria como yo tiene la misión de recoger la basura”, y más tarde una selfie con esa misma sudadera.

Foto compartida por Lex Ashton en Facenook previo a realizar el ataque en el CCH Sur. Foto: Facebook

Un día después, el 23 de septiembre de 2025, Marco Alexander “N”, de 18 años, entró en una vivienda de la colonia Paseos del Sol, Zapopan, y asesinó a Daniela Julieth, nutrióloga de la Universidad de Guadalajara. Vestía capa negra y portaba un cuchillo táctico; según las indagatorias, tenía afinidad por la estética gore y la música black metal. Ambos agresores compartieron rasgos que las autoridades y periodistas señalaron como similares: estética oscura, publicaciones en redes con simbología violenta y un discurso que denigra a las mujeres.

Daniela Julieth, nutrióloga de la Universidad de Guadalajara, víctima de feminicidio. Foto: especial.

A principios de octubre de 2025, un tercer caso estremeció al país: Brandon “N”, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Computación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), fue detenido por presuntamente planear una masacre dentro de la universidad. Las investigaciones revelaron que el joven mostró intención de emular el tiroteo de Columbine y los recientes ataques al CCH Sur. En su teléfono y redes se hallaron mensajes vinculados a ideología incel (célibes involuntarios), así como dispositivos y armas. El 7 de octubre, fue vinculado a proceso por amenazas y permanece en prisión preventiva mientras avanzan las pesquisas.

Estos crímenes no fueron casos aislados, se desprenden de una ola de ataques con modus operandi semejante: jóvenes que ingresan con capucha u otros elementos que ocultan su identidad, usando armas blancas contra sus víctimas, muchas veces en instituciones educativas o espacios de estudio.

  • En enero de 2024, un estudiante de la Preparatoria de Idiomas de la Universidad Autónoma de Nuevo León asesinó con una navaja a su ex pareja de 16 años dentro del salón de clases, y luego intentó fugarse por una escalera.

  • El 7 de marzo de 2024, Gabriel Alejandro “N”, de 19 años, ingresó con machete a la Universidad Tecnológica de Guadalajara (UTEG), asesinó a dos trabajadoras y atacó a un coordinador. Fue detenido, pero el 5 de agosto fue hallado muerto en el penal de Puente Grande, Jalisco.

  • En diciembre de 2024, un joven de 17 años agredió con martillo a dos compañeros en una preparatoria de Guadalajara; el hecho fue transmitido en vivo por redes sociales y el agresor fue detenido con un arsenal: martillo, hacha, navaja y una botella de alcohol.

«Mándela a la verga, mi compa»: Temach

Luis Castilleja, conocido como El Temach, es un influencer mexicano que produce contenidos en video dirigidos a hombres jóvenes, donde promueve una visión de las relaciones basada en la dominación masculina y la obediencia femenina. En sus transmisiones y redes sociales difunde mensajes abiertamente misóginos, con expresiones que desprecian a las mujeres, las responsabilizan de la frustración masculina y las reducen a roles de servicio o reproducción. Sus seguidores se caracterizan por imitar su discurso radicalizado. Algunos de ellos han sido vinculados a feminicidios.

El Temach se ha vuelto controversial por sus rituales en los que sus seguidores llevan a cabo acciones similares a los de una secta. En enero de 2024 se volvió viral la captura de pantalla donde aparece la fotografía de un joven identificado como «Mini Temach», seguidor de Castilleja, con lesiones en la nariz y sangrando acompañado de la frase: “Con cada golpe me hace más fuerte”.

Pelea ritual de seguidores de El Temach. Foto: Especial

A principios de octubre, en el Estado de México ocurrió otro feminicidio que despierta sospechas de radicalización ideológica. José “N” acudió voluntariamente a declarar ante autoridades en el caso de Itzel Díaz González, de 23 años, cuyo cuerpo fue localizado dentro de una cisterna en Tepetlixpa. Las autoridades realizaron un cateo en su domicilio y el 9 de octubre hallaron el cadáver en el depósito de agua. En su perfil de Facebook, José seguía páginas vinculadas al influencer masculinista, como “Los Temacheros”, que se autodescribe como «Servicio de salud mental».

Captura de pantalla de la cuenta de Facebook de José Escorcia, presunto feminicida de Itzel Díaz el 17 de noviembre de 2025. Foto: Facebook.

Este no ha sido el único caso de un seguidor de El Temach vinculado públicamente a un feminicidio. En Mexicali, en julio de 2024, el homicida de Paola Bañuelos fue señalado por varios internautas como seguidor activo del discurso de misoginia y humillación promovido por Castilleja. Los usuarios denunciaron que el agresor había compartido videos en los que el influencer señalaba que era negativo que una mujer saliera de fiesta.

Usuarios denunciaron en redes sociales que el feminicida de Paola Bañuelos era seguidor de Temach. Foto: X (Antes Twitter).

Un caso similar fue visibilizado por el influencer Octavio Arroyo (Mr. Doctor), quien denunció que una joven del Instituto Nacional de Cancerología relató haber sido víctima de abuso por parte de su pareja, un médico residente seguidor del Temach. Según la denuncia, el agresor la retenía, la obligaba a ver horas de contenido del influencer y ejercía violencia psicológica con base en estos discursos misóginos.

“Me dijo ven y se acostó y me dijo que me acostara con él y me estuvo viendo dos horas, tres horas viendo videos del Temach (…)Pues los que me enseñó era que los hombres deben de darse su valor, que se supone que las mujeres no pueden tener amigos hombres, justo lo que él pensaba (…) me los puso porque según él para que yo me diera cuenta que él tenía la razón”, explicó la víctima durante la entrevista.

Tras las denuncias y señalamientos en su contra, El Temach se ha deslindado de los casos de violencia atribuidos a algunos de sus seguidores y ha afirmado que sus contenidos buscan orientar a los hombres y no promover agresiones contra las mujeres.

Otro caso más en Argentina

La violencia cruzó fronteras. El 8 de octubre, en Argentina, la joven Luna Giardina y su madre Mariel Zamudio fueron asesinadas en su vivienda en Villa Rivera Indarte por Pablo Laurta, un masculinista identificado como miembro del grupo antifeminista Varones Unidos. Familias denunciaron que Laurta solía vigilar la zona y hostigar a su expareja. Tras el doble homicidio, activaron la Alerta Sofía y comenzaron una búsqueda intensiva.

Ideología incel, misoginia en línea y radicalización

El término incel (acrónimo en inglés de involuntary celibate) describe a hombres que se definen como “célibes involuntarios”, es decir, incapaces de conseguir pareja pese a desearla. Con el tiempo, ese sentimiento de frustración ha sido canalizado en comunidades en línea que promueven discursos misóginos, hostiles y de violencia simbólica.

Investigaciones recientes han establecido vínculos entre misoginia online y violencia real. Por ejemplo, un estudio halló que la misoginia central a la ideología incel puede predecir violencia fuera de la red, especialmente en agresiones de pareja o contra mujeres desconocidas. Otro trabajo observa que sentimientos crónicos de soledad y resentimiento pueden transformarse en hostilidad contra mujeres a través de mecanismos emocionales como el ressentiment. La radicalización de incels no es instantánea ni uniforme: muchos hombres llegan con prejuicios misóginos ya presentes, y los grupos incel funcionan como ecosistemas que exacerban esas creencias.

Otras investigaciones vinculan la ideología incel con movimientos de extrema derecha o redes supremacistas, pues convergen en la exaltación del hombre blanco, la misoginia y la hostilidad hacia grupos percibidos como rivales. Un estudio reciente incluso construyó un léxico para documentar la radicalización incel en discursos digitales, con términos propios del grupo que permiten identificar su evolución retórica.

Aunque investigaciones nuevas matizan el alcance de la radicalización, un estudio difundido en 2025 afirma que la amenaza social del denominado manosphere podría estar sobreestimada en términos de radicalización masiva, aunque reconoce que comunidades como la de los incels contienen contenido extremadamente misógino y riesgo de escalamiento.

Con información de Milenio, Infobae, Página 12, El Universal, Proceso, N+