Cuatro ladrones atracan con ayuda de un montacargas el Museo del Louvre y roban joyas “de valor incalculable”

Cuatro ladrones atracan con ayuda de un montacargas el Museo del Louvre y roban joyas “de valor incalculable”

Cuatro ladrones irrumpieron en el Museo del Louvre la mañana del domingo y robaron nueve joyas históricas de la Galería de Apolo. Los atacantes accedieron desde el flanco sur, emplearon discos de corte para abrir vitrinas y huyeron en motocicletas; la corona de la emperatriz Eugenia fue abandonada y recuperada cerca del lugar.

Un grupo de cuatro ladrones perpetró este domingo por la mañana un robo “de valor patrimonial e histórico incalculable” en el Museo del Louvre, al sustraer nueve joyas de la Galería de Apolo —entre ellas piezas pertenecientes a la realeza francesa del siglo XIX, en una operación que duró apenas siete minutos.

El asalto, ocurrido alrededor de las 09:30 hora local (08:30 GMT), obligó a evacuar y cerrar por completo el museo más visitado del mundo, que en 2024 recibió 8.7 millones de visitantes. De acuerdo con las autoridades francesas, el comando llegó al recinto por el flanco sur, a orillas del río Sena, a bordo de dos motocicletas y un camión equipado con un montacargas, con el que accedieron a una ventana del primer piso.

Una vez dentro, dos de los asaltantes rompieron el cristal de la ventana con discos de corte eléctricos y fracturaron vitrinas que resguardaban las joyas del Segundo Imperio. Según la Fiscalía de París, los ladrones usaron sierras portátiles y amenazaron a los guardias antes de huir en motocicletas.

Fotos: Musée du Louvre

Entre las piezas sustraídas se encuentran una diadema y un collar de zafiros de las reinas María Amelia y Hortensia, un collar y unos pendientes de esmeraldas de la reina María Luisa, así como un broche y una diadema de la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. En su huida, los delincuentes dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia, una joya elaborada con 1,354 diamantes y 56 esmeraldas, creada para la Exposición Universal de 1855. La pieza fue hallada dañada cerca del museo.

El ministro del Interior, Laurent Núñez, calificó los objetos como “de un valor cultural y patrimonial incalculable”, mientras que la ministra de Cultura, Rachida Dati, aseguró que los ladrones actuaron con precisión y “sin ejercer violencia”, lo que evitó heridos entre el personal y los visitantes.

El presidente Emmanuel Macron condenó el robo y lo describió como “un ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra historia”. Prometió que los autores “responderán ante la justicia” y que “las joyas serán recuperadas”.

«El robo cometido en el Louvre es un ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra historia. Recuperaremos las obras y los responsables serán llevados ante la justicia. Se está haciendo todo lo posible, en todas partes, para lograrlo, bajo la dirección de la fiscalía de París. El proyecto Louvre Nouvelle Renaissance, que lanzamos en enero, incluye seguridad reforzada. Garantizará la preservación y protección de lo que constituye nuestra memoria y nuestra cultura», dijo Macron.

La Fiscalía de París abrió una investigación por robo en banda organizada y asociación de malhechores, mientras que el museo solicitó una auditoría de seguridad a la Prefectura de Policía.

El suceso ha reavivado el debate sobre la falta de personal de seguridad en el Louvre. El senador comunista Ian Brossat recordó que los empleados del museo habían realizado una huelga el pasado 16 de junio para denunciar la escasez de vigilantes, pues en los últimos cinco años la plantilla se redujo en unas 200 personas.

El último robo registrado en el Louvre ocurrió en 1998, cuando desapareció un cuadro de Camille Corot que nunca fue recuperado. El más célebre, sin embargo, sigue siendo el de La Gioconda, sustraída en 1911 por el italiano Vincenzo Peruggia y devuelta dos años después.