La desarrolladora de Claude cerró un acuerdo por 35 mil millones de dólares con Lambda después de comprometer otros 45 mmd con Nscale. La carrera de la inteligencia artificial se desplaza hacia contratos de largo plazo para asegurar chips, centros de datos y electricidad antes de que llegue la demanda futura.
Anthropic acordó pagar 35 mil millones de dólares a Lambda, proveedor de infraestructura en la nube respaldado por Nvidia, para acceder a capacidad de cómputo en un nuevo centro de datos en Texas, apenas cinco días después de comprometer otros 45 mmd con Nscale para rentar infraestructura de inteligencia artificial en Virginia Occidental.
Los dos contratos suman 80 mmd en compromisos de cómputo anunciados en menos de una semana y muestran la escala que está alcanzando la competencia por asegurar anticipadamente la infraestructura necesaria para desarrollar y operar modelos de inteligencia artificial.
El nuevo proyecto estará ubicado en Nueces County, Texas, tendrá alrededor de 350 megawatts de capacidad y está siendo desarrollado por Hut 8, una empresa que comenzó operando instalaciones para minería de criptomonedas y posteriormente se desplazó hacia el negocio de los centros de datos para IA.
Reuters informó, con base en una fuente familiarizada con el acuerdo, que la infraestructura permitirá incorporar capacidad de Nvidia destinada a responder al crecimiento esperado de productos de Anthropic como Claude y su herramienta de programación Claude Code. Nvidia también estaría involucrada directamente en la estructura del proyecto: The Wall Street Journal, que informó primero sobre el contrato, señaló que el fabricante de chips mantendría el arrendamiento del centro de datos.
La duración del acuerdo entre Anthropic y Lambda no se ha hecho pública, por lo que los 35 mmd no deben interpretarse como un desembolso inmediato ni pueden compararse directamente, en términos anuales, con otros contratos de infraestructura de la compañía.
80 mmd en cinco días
El acuerdo llega después de que Anthropic comprometiera 45 mmd para rentar durante seis años capacidad de cómputo de Nscale en un centro de datos ubicado en Virginia Occidental. Ese contrato proporcionará aproximadamente 460 megawatts y utilizará los nuevos chips Vera Rubin de Nvidia. Sumados a los aproximadamente 350 MW del proyecto de Lambda, los dos acuerdos representan alrededor de 810 megawatts de capacidad eléctrica asociada a infraestructura de IA.
Las cifras permiten observar un cambio importante en la economía de la inteligencia artificial. La competencia ya no depende únicamente de quién puede desarrollar el modelo más avanzado: también depende de quién puede reservar suficientes GPU, electricidad, terrenos y centros de datos para operar los sistemas que espera necesitar dentro de varios años.
Anthropic está, en la práctica, convirtiendo una parte de sus expectativas de crecimiento futuro en compromisos de infraestructura desde ahora.
El crecimiento esperado paga el cómputo futuro
La escala de esos compromisos resulta más comprensible cuando se observa el crecimiento de la empresa. El run rate anual de ingresos de Anthropic superó los 65 mmd al cierre de julio, frente a aproximadamente 9 mmd al finalizar 2025, según información proporcionada a inversionistas y reportada por Reuters. La compañía proyecta además ingresos de entre 190 mmd y 200 mmd para 2028.
Eso no significa que Anthropic tenga actualmente 65 mmd disponibles para financiar centros de datos. El run rate anualiza el nivel reciente de ingresos y los contratos de infraestructura se ejecutarán durante varios años. La comparación, sin embargo, ayuda a dimensionar la apuesta: la compañía está asegurando decenas de miles de millones de dólares en capacidad basándose en la expectativa de que el mercado de Claude continuará creciendo a gran velocidad. Y Nscale y Lambda son solamente una parte.
AMD anunció en julio planes para vender a Anthropic servidores de IA por decenas de miles de millones de dólares y, al mismo tiempo, invertir hasta 5 mmd en la compañía. Anthropic también acordó pagar a SpaceX 1,250 millones mensuales hasta mayo de 2029 para utilizar capacidad de sus centros de entrenamiento Colossus y Colossus II. El resultado es una red cada vez más compleja en la que desarrolladores de modelos, fabricantes de chips, empresas de nube, operadores de centros de datos y proveedores de energía financian y contratan capacidad entre sí.
La IA empieza a comprar el futuro
Este mecanismo tiene una lógica económica clara. Construir un centro de datos puede tomar años y conseguir decenas o cientos de miles de aceleradores avanzados tampoco es inmediato. Si Anthropic espera multiplicar varias veces sus ingresos y utilización de Claude durante los próximos años, esperar a necesitar físicamente esa infraestructura podría dejarla sin capacidad suficiente.
Por eso las grandes empresas de IA están comprando, arrendando o reservando hoy el cómputo que esperan consumir mañana. Pero este modelo también traslada una parte del riesgo hacia el futuro. Los contratos se vuelven sostenibles si el crecimiento de usuarios, empresas y consumo de tokens se aproxima a las expectativas actuales. Si ese crecimiento se desacelera, una parte de la industria podría terminar con obligaciones construidas para una demanda que no llegó en la escala prevista.
La preocupación ya aparece en el sector eléctrico estadounidense. Las solicitudes de conexión de centros de datos superan los 700 gigawatts en Estados Unidos, según Reuters, una cifra muy superior al consumo actual del sector. Texas comenzó a revisar proyectos para distinguir instalaciones financiadas y viables de solicitudes especulativas que las autoridades y operadores eléctricos denominan ghost demand o demanda fantasma.
Los contratos de Anthropic representan el otro lado de esa historia: demanda respaldada por compromisos financieros extraordinariamente grandes.
Lo que se está formando alrededor de la inteligencia artificial, por tanto, no es solamente un mercado de modelos. Es también un mercado de derechos futuros sobre capacidad de cómputo.
Y en esa carrera, asegurar las máquinas que todavía no se necesitan puede convertirse en una ventaja tan importante como construir el próximo Claude.
