Un contratista vinculado con Rusia utilizó Claude para convertir publicaciones procedentes de canales militares rusos de Telegram en artículos escritos en español latinoamericano para Sputnik en Español y en contenido distribuido por Telegram, según una investigación de Anthropic que identifica el caso como parte de una operación de influencia dirigida a audiencias de América Latina.
El hallazgo forma parte del informe Detecting and countering misuse of AI: September 2026, en el que Anthropic documenta actividades que detectó y bloqueó entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. En una de ellas, denominada internamente GTG-24015, la compañía identificó cuatro cuentas cuyos operadores utilizaban Claude como una especie de mesa de edición para producir contenido destinado a medios rusos estatales o financiados por el Estado. Anthropic asegura con “alta confianza” que materiales generados con el modelo terminaron publicados o emitidos por Sputnik Moldova, RIA Novosti, Sputnik en Español, Sputnik Africa y la redacción en inglés de RT.
El caso destinado a América Latina partía de una práctica que, por sí misma, no resulta inusual en el periodismo internacional: consultar publicaciones originales en Telegram, traducirlas y convertirlas en notas para otra audiencia. De acuerdo con el informe, el operador utilizaba como material de origen canales rusos dedicados principalmente a información militar, incluidos Rybar y Colonel Cassad, y recurría después a Claude para redactar versiones adaptadas al español latinoamericano. Los textos resultantes eran utilizados tanto por Sputnik en Español como por el canal de Telegram @ATodaPotencia.
La acusación de Anthropic va, sin embargo, más allá de la traducción o edición de esas fuentes. La compañía sostiene que el contratista, que operaba bajo la supervisión editorial de un presentador y productor de Sputnik Mundo, alimentaba también con esos materiales un canal presentado como independiente, donde las narrativas alineadas con el Kremlin eran reformuladas para parecer comentarios surgidos de manera orgánica en América Latina.
Anthropic clasifica específicamente a @ATodaPotencia como un “activo de amplificación engañosa” y sostiene que su función consistía en presentar contenido alineado con el Kremlin como análisis latinoamericano aparentemente independiente. También agrupa a Rybar, Colonel Cassad, @theaterVD, @china3army y @kalashnikovnews dentro de lo que denomina un ecosistema de “lavado de fuentes” basado en canales rusos de propaganda militar.

La diferencia es relevante. Obtener información de un canal oficial, estatal o militar ruso, traducirla y atribuirla a su fuente constituye una práctica habitual para periodistas que cubren Rusia, donde autoridades, ministerios y actores vinculados con la guerra utilizan Telegram como uno de sus principales mecanismos de comunicación pública. El elemento que Anthropic considera una operación de influencia no es esa consulta de fuentes, sino hacer desaparecer su procedencia y provocar que una narrativa originada en Rusia reaparezca ante otra audiencia como si hubiera sido producida de forma independiente en América Latina.
La propia definición utilizada por Anthropic establece esa frontera. La empresa considera operaciones de influencia los esfuerzos destinados a manipular el entorno informativo mediante engaño, distorsión o influencia encubierta, particularmente cuando se oculta el origen, patrocinio o coordinación de la actividad. Entre las tendencias observadas en su investigación señala precisamente el “lavado de atribución, fuentes y certeza”: operadores que utilizan Claude para retirar referencias estatales de materiales republicados y hacer que afirmaciones procedentes de un mismo origen parezcan confirmadas por diversas voces independientes.
Claude como subeditor
El caso revela además una forma de utilización de la IA diferente de las campañas automatizadas basadas en miles de perfiles falsos. Los cuatro operadores vinculados por Anthropic con medios rusos insertaron Claude dentro de estructuras editoriales que ya existían y disponían de canales reales de distribución.
La compañía describe al modelo como una capa de subedición: una sola persona podía recopilar fuentes, traducirlas, adaptar el tono, redactar piezas terminadas y entregar material listo para publicación con una capacidad que, según Anthropic, normalmente habría requerido a un equipo editorial. La empresa identifica este patrón como “AI as a newsdesk”, IA utilizada como una mesa de noticias dentro de un flujo humano ya operativo.
Esto daba a la operación una ventaja frente a muchas campañas de influencia tradicionales. No era necesario construir desde cero un falso medio y conseguir una audiencia: el contenido podía incorporarse a organizaciones con mecanismos de distribución establecidos. Anthropic afirma que los textos producidos por los cuatro operadores llegaron desde publicaciones en Telegram con unos 2 mil espectadores hasta material utilizado directamente en transmisiones, aunque reconoce que no puede determinar qué proporción del contenido total de esos medios fue elaborado mediante estos flujos con Claude.
En los otros componentes de la misma operación rusa, la empresa identificó a un exeditor jefe de Sputnik Moldova que utilizaba Claude para transformar noticias, encuestas y publicaciones políticas de Moldova y Rumania en artículos en ruso; a un operador de Sputnik Africa que producía publicaciones siguiendo reglas editoriales detalladas; y a un empleado de un medio estatal ruso que utilizaba el modelo para elaborar cintillos, encabezados y guiones de voz destinados a transmisiones, partiendo incluso de materiales del Servicio de Inteligencia Exterior ruso y del Ministerio de Defensa.
Anthropic sostiene que esos operadores recurrieron además a cadenas de publicación en diferentes medios para provocar que afirmaciones de origen ruso parecieran haber sido reportadas independientemente. La compañía eliminó las cuatro cuentas relacionadas con las operaciones y compartió indicadores de su investigación con socios de la industria y organizaciones de investigación.
Lo que Anthropic no demuestra públicamente
El informe permite reconstruir la arquitectura general del caso latinoamericano, pero deja una limitación importante: Anthropic no publica la cadena documental completa de un ejemplo en español que permita comprobar de forma independiente el proceso descrito.
Para Moldova muestra un contenido generado mediante Claude que posteriormente apareció publicado y documenta variantes reproducidas por RIA Novosti y otros medios. Para Sputnik Africa presenta también una publicación de X cuyo texto coincide con el generado por Claude. En la sección latinoamericana, en cambio, no muestra públicamente una secuencia equivalente que permita comparar el Telegram ruso original, las instrucciones dadas a Claude, el texto producido, su publicación en Sputnik en Español y su posterior reformulación como supuesto comentario latinoamericano independiente.
Anthropic tampoco identifica públicamente al contratista ni al presentador y productor de Sputnik Mundo que, según su investigación, supervisaba editorialmente el trabajo. Su atribución se basa en información interna a la que la compañía tiene acceso como proveedor del modelo y en investigación de fuentes abiertas posterior.
Por ello, el señalamiento más fuerte, que contenidos originados en Rusia fueron deliberadamente presentados como opinión latinoamericana independiente, debe mantenerse atribuido a Anthropic y no tratarse como una conclusión verificada de manera externa.
Aun con esa reserva, el caso ilustra una modalidad de influencia que puede resultar especialmente difícil de detectar. La IA no necesita fabricar la información ni inventar un ejército de usuarios inexistentes: puede funcionar como intermediaria de procedencia, transformando rápidamente una misma narrativa para otro idioma, contexto y registro editorial hasta volver menos visible el camino que siguió desde su fuente original.
Ese mecanismo convierte la procedencia en el elemento central. Una noticia puede originarse legítimamente en el Kremlin, el Ministerio de Defensa ruso, la Casa Blanca, un ejército o cualquier otra institución interesada y seguir siendo material periodístico si el lector conoce su origen y puede evaluarlo. El problema aparece cuando esa información atraviesa suficientes capas de traducción, edición y redistribución para terminar presentada como la voz independiente de alguien que, en realidad, nunca fue su fuente.
