La compañía asegura que el trabajador obtuvo información de ingeniería, fabricación y dispositivos todavía no lanzados, y posteriormente presentó planes de producto a directivos de Apple. La acusación surge en un litigio en el que ambas empresas se señalan por la presunta apropiación de secretos industriales.
OpenAI acusó a un exempleado de transferir más de 100 archivos confidenciales a cuentas personales antes de abandonar la empresa y regresar a Apple, donde presuntamente presentó información sobre productos todavía no lanzados a integrantes de la alta dirección. La acusación fue incorporada a documentos judiciales conocidos el 14 de octubre, como parte de una disputa legal entre ambas compañías por el manejo de secretos industriales relacionados con el desarrollo de dispositivos de inteligencia artificial.
De acuerdo con información publicada por Reuters, el trabajador había llegado a OpenAI procedente de Apple, permaneció aproximadamente seis meses en la empresa desarrolladora de ChatGPT y posteriormente regresó a su antiguo empleador. OpenAI sostiene que durante su último día de trabajo transfirió archivos que contenían imágenes detalladas de un dispositivo no anunciado, especificaciones de ingeniería, información sobre proveedores, procesos de fabricación y documentación técnica sobre componentes.
La empresa también asegura que el exempleado realizó una presentación sobre sus planes de producto ante ejecutivos de Apple, incluido un vicepresidente de operaciones en Asia. OpenAI manifestó ante un tribunal federal de San José, California, su preocupación de que esos conocimientos puedan estar circulando dentro de Apple y sean utilizados para desarrollar nuevos dispositivos con inteligencia artificial.
La acusación coincide con la entrada de Apple al mercado de dispositivos domésticos impulsados por IA, particularmente con HomeView, su nueva pantalla inteligente para el hogar. Sin embargo, OpenAI no ha demostrado públicamente que Apple haya utilizado información confidencial obtenida de manera indebida para desarrollar ese producto.
Apple rechazó las acusaciones y aseguró que mantiene procedimientos para impedir que los empleados utilicen información protegida de empleadores anteriores. Según la compañía, sus investigaciones internas no encontraron evidencia de archivos de OpenAI en los sistemas revisados. Sus abogados también señalaron que los números telefónicos personales a los que se enviaron los documentos no correspondían al número utilizado por el trabajador para sus actividades profesionales en Apple.
Una disputa en la que ambas empresas denuncian filtraciones
La nueva acusación invierte los papeles dentro de un litigio iniciado en julio de 2026, cuando Apple demandó a OpenAI y a antiguos integrantes de sus equipos de ingeniería y diseño, a quienes acusó de apropiarse de información confidencial antes de incorporarse a los proyectos de hardware de la empresa de Sam Altman.
Entre los señalados se encuentran Chang Liu, antiguo ingeniero sénior de sistemas eléctricos, y Tang Yew Tan, quien había ocupado la vicepresidencia de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch. Apple sostiene que sus antiguos trabajadores tuvieron acceso a información relacionada con componentes y dispositivos no anunciados que podría beneficiar las actividades de OpenAI.
OpenAI negó esas acusaciones y publicó en agosto una respuesta en la que cuestionó la investigación de Apple y aseguró que no buscaba utilizar secretos comerciales de otras compañías. Posteriormente difundió comunicaciones entre antiguos empleados y personal de Apple para argumentar que parte de los accesos cuestionados se debían a problemas administrativos de la propia empresa tecnológica.
El 13 de octubre, el juez federal Edward Davila autorizó parcialmente una solicitud de Apple para obtener de manera anticipada documentación sobre las contrataciones de antiguos trabajadores, así como determinados archivos digitales y declaraciones de tres personas vinculadas con el caso.
Tras las nuevas acusaciones, OpenAI solicitó tiempo para investigar la posible transferencia de sus propios secretos comerciales y evaluar la presentación de contrademandas. Hasta el momento, las afirmaciones de ambas compañías forman parte de procedimientos judiciales en curso y no constituyen determinaciones definitivas sobre la apropiación de información.
La movilidad de investigadores y los secretos industriales de la IA
La controversia ocurre mientras OpenAI amplía sus operaciones hacia el diseño de dispositivos físicos con inteligencia artificial, un mercado en el que Apple tiene una presencia consolidada. El desarrollo de estos productos requiere conocimientos especializados sobre componentes, procesos de fabricación, proveedores y arquitecturas de hardware que las empresas consideran estratégicos.
La contratación de ingenieros y directivos procedentes de compañías competidoras se ha convertido en una vía importante para desarrollar nuevas capacidades, pero también genera disputas sobre los límites entre la experiencia profesional que un trabajador puede trasladar a otro empleo y la información protegida que pertenece a su antiguo empleador.
El caso de OpenAI y Apple muestra una nueva dimensión de la competencia tecnológica: la protección de información industrial en empresas que desarrollan productos similares y compiten por los mismos especialistas.
El juicio está previsto para octubre de 2027, aunque OpenAI ha indicado que podría estar preparada para comenzar antes, en junio de ese año. Por ahora, el tribunal continúa examinando las solicitudes de acceso a pruebas y las acusaciones cruzadas.
